lunes, 3 de octubre de 2011
Somos hojas movidas al antojo del viento...
Las hojas de los árboles ya comienzan a caer y, con ellas, todas mis expectativa de poder soportar esto; de conseguir llevar esto a buen término. En su momento, yo creí, si; que ingenuo fui...pensé que podría llevar este tiempo con entereza. Entendí que sería fuerte, sería capaz de guardar mis sentimientos y vivir sin ti. Supuse que podría callar el corazón, dejar los sentimientos a un lado y sacar mis estudios; pero la realidad es otra, todos esos sueños caen como las hojas, para ser pisadas.
Como una verdadera tarde otoñal, toda la ciudad se engalana, se alfombra, sus aceras se visten...pero se visten de muerte. Este revestimiento de las calles, es el anticipo de lo que vendrá: el frío, la muerte. Intentará acabar con la vida de la ciudad, conseguirá que desaparezcan los pájaros que aún, mantienen sus nidos en estos árboles vencidos, que comienzan a desnudarse. Se desvisten de todo rasgo que pueda significar la vida. Todo, como mis expectativas, han de morir. Nada puede quedar vivo.
Pero por otro lado sigo teniendo la esperanza de que todo continúe siendo, de que tú sigas ahí; como una amada esperando a su amado. Este tiempo será lento y largo, al igual que el invierno, esta escasa semana es solo el comienzo de todo lo que me espera. No será nada fácil, tampoco nadie lo prometió, pero a pesar del frío, la desilusión, en definitiva, a pesar de toda esta angustia, yo, te seguiré amando; me recuerdo a mi mismo que todo esto es pasajero, que nuestro amor es la propia vida. Una vida tan fuerte que es capaz de resistir el invierno. Un sentimiento que late, que lucha por vivir... Un sentimiento que me recuerda que volveré a abrazarte, que podré olerte, sin duda, esperaré tus caricias como un fuego encendido, en medio del invierno...fuego que lucha por vivir, que vence al frío: la muerte.
Realmente, tengo que admitir que parezco un loco, que no es de normales este sentimiento...se que no estás aquí, me lo juro a mi mismo una y mil veces; que nunca has estado en este lugar; que en definitiva, es imposible sentirte aquí. Pero no, soy tan tozudo que me empeño en creer, en soñar que estas aquí. Que lo que me da en el rostro no es la brisa sino que, son tus caricias; que lo que corre por toda mi cara no son lágrimas sino que, son tus besos...enjugando todo mi rostro. Es en este lugar donde más cerca te siento, tan cerca que te noto entre mis brazos.
Es por esto por lo que me prometí venir cada tarde a este lugar, cerrar los ojos y soñar, dejarme llevar. Estar aquí, esperando cada tarde tu visita, sentirte cada día a mi lado. Como si la distancia no nos separase. Este es un lugar mágico. El lugar donde tú vienes cada tarde a visitarme, a darme ese calor que necesito en el invierno.
Eres mi fortaleza. Me reconfortas cada día. Te siento tanto a mi lado que yo solo lo puedo explicar con la palabra amor. Tú consigues todo lo inexplicable.
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